¡No entiendo!
Hasta aquí el joven mago, que había sobrevivido a Voldemort siendo apenas un bebe, había luchado contra la serpiente y escapado de las garras de Aragoc, había aplicado el Patronus tan poderoso como nunca antes visto contra los Dementores, y por no decir que se ha batido a duelo nada menos que con el señor oscuro en persona y nuevamente sobrevivió…
Entonces. Con todo lo que ha pasado Harry en los cuatro capítulos anteriores, en esta nueva entrega dirigida por David Yates hay un momento en el que la madre de Ron Wesley interrumpe a Syrius con un ridículo: “Suficiente, es solo un niño” tratando de esconder una verdad supuestamente muy fuerte para Harry, que es “solo un niño” algo que suena totalmente sin sentido teniendo en cuenta lo anteriormente vivido por el personaje y lo que demuestra la incoherencia que dominara toda la película. El guión se cree muy inteligente al tratar de generar tensión no dando información al espectador y evidentemente a Harry quien tiene nuestro punto de vista, ya que varios personajes mantienen secretos con el único fin de que sean revelados al final de la película, nada mas.

Es aquí que nos enfrentamos a la peor de las películas de Harry Potter, y la primera señal de este fracaso esta en el hecho de condensar un libro de casi 900 paginas en 1 hora y 40 minutos de narrativa sin ritmo, algo que parece contradictorio ya que se supone que al resumir la duración se evita el aburrimiento. Pero la película es una sucesión de escenas asiladas y poco desarrolladas y episódicas.
Los primeros minutos de esta entrega, sin dudarlo, son los mejores, conocemos la Orden del Fénix y la situación del Ministerio de magia respecto a Dumblendore, acusado de inventar el retorno de Voldemort, esto dígase de paso, esta poco explicado, ya que en la anterior no se da espacio al debate de la aparición de Voldemort y la negación del ministro Fudge y en esta saltamos directamente a una situación poco creíble que directamente opone al ministro a Dumblendore. Claro que uno de los aciertos de la película esta en la participación e influencia de la prensa que se encarga de fomentar la campaña contra Dumblendore. También está bueno que nos tomemos un tiempo con Syrius y Harry y su relación, aunque luego nos daríamos cuenta de que esto tiene el único fin efectista hacia el final de la película.
David Yates, que en su filmografía tiene solo Televisión, se muestra además un pésimo director de actores no pudiendo sacar un mínimo de emoción a sus personajes, a esto no colabora evidentemente el guión cuya estrategia es contar con gestos y pocas palabras las emociones de los personajes, algo que Yates no sabe llevar a cabo generando distancia e incomodidad en el espectador.
La atmosfera que se respira esta vez es mas oscura, prácticamente sustrayendo cualquier tipo de color que pueda dar un poco de calidez y alegría a Hogwarts y esto es mas acentuado por la presencia de Dolores Umbridge y su sonrisita siempre hipócrita, bien interpretada por Imelda Staumton, quien toma la escuela como una tirana en representación del Ministerio, eliminando todo vestigio de alegría que podría existir en los pabellones. Este personaje es uno de los aciertos de Yates, ya que realmente logra que la odiemos y celebremos el momento en que los hermanos Wesley se revelan en su contra. También se pone interesante el desarrollo de la relación de Harry con Cho Chang y la importancia de la amistad entre Harry, Ron y Hermione, aunque por momentos haya una inexplicable tensión entre ellos.
Por suerte hacia el tercer acto se pone mejor con la creación del ejército de Dumblendore y las batallas contra los Mortifagos, lo que nos lleva al final con un gran enfrentamiento de magos que, aunque breve, es efectivo y bien orquestado por Yates aunque la muerte de determinado importante personaje sea tratada de manera fria y poco efectiva en lo emocional. Nuevamente el diseño de producción hace un excelente trabajo con el Ministerio de magia y la sala de la profecias con pasillos oscuros y baldosas negras pero brillantes que transmiten misterio, poder y un aire conspiratorio.
Siempre pensé que cuando uno debe suponerse una gran cantidad de cosas luego de ver una película es porque el guión no logro transmitir, y es lo que sucede en esta ya que al final poco sabemos de que se trata la supuesta profecía que tanto quiere Voldemort y a veces sucede que un director efectivo y experimentado logra hacer de un guión mediocre una buena película, algo que sucedía en la anterior con Newell, pero que en esta Yates no consigue ya que no se establece como buen contador de historias y es una lastima que a partir de aquí lo hayan designado para dirigir prácticamente las tres películas restantes de la saga…no se, cosas de la industria que nunca entenderé, aunque nunca hay que perder las esperanzas.












¿Se entiende la foto?
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