
¿Hasta donde el amor por nuestros seres queridos nos lleva? La Profesión de Irina Palm, escrita por Martín Herron y Philippe Blasband y dirigida por Sam Garbarski, cuenta la historia de Maggie, una mujer viuda de mediana edad, quien en búsqueda de dinero para el tratamiento de su nieto enfermo, esta dispuesta a realizar un trabajo bastante atípico, el de “azafata” , que consiste en encerrarse en una habitación y masturbar a hombres que hacen pasar sus miembros a través de un agujero, sin tener contacto visual ni otro tipo de contacto físico con ella a no ser con sus delicadas manos; algo que evidentemente genera un gran conflicto interior en Maggie, ya que además de luchar con sus propios prejuicios debe enfrentarse a los de la sociedad conservadora londinense, en la que sus amigas y familiares indagan sobre esa extraña profesión de la que ella no quiere hablar. Así, Maggie se va convirtiendo en Irina Palm (su seudónimo profesional), y llega a ser “la mejor de Londres” como ella misma afirma orgullosa.
Uno de los aciertos del guión es el proceso de aceptación, tanto de Maggie como del espectador, a la naturaleza del trabajo. La incomodidad y la gradual adaptación de Maggie también lo siente el espectador y eso permite poner a prueba nuestra moralidad relativa. Una vez que Maggie se convierte en Irina y ya esta insertada en ese mundo, para nosotros ella sigue siendo Maggie, aunque también la apoyamos como Irina ya que nuestra percepción sobre ella no cambia y queremos que tenga exito. Esta adaptación se refuerza, por ejemplo, con el hecho de que Maggie va llevando a su nuevo lugar de trabajo de elementos de su vida cotidiana, como flores y cuadros. Maggie empieza otra etapa de su vida, de alguna manera se esta dando una segunda oportunidad.

La narración descansa en Maggie quien es interpretada de manera minimalista y acertada por Marianne Faithfull, quien transmite un aire inocente y maternal, en todo momento. La información sobre el pasado de Maggie se da inteligentemente a través de diálogos con los demás personajes y es esta relación entre personajesuno de los aciertos del guión, principalmente entre Maggie y Miki (brillante Miki Majnolovic) el dueño del burdel. Personaje complejo que a pesar de ser reprobable, se gana la simpatía del espectador, Miki es otra prueba de cómo el cine juega con la nuestra moralidad. Por otro lado está la relación de Maggie con sus familiares y amistades, mientras que no se lleva bien con su Nuera, algo que lastimosamente no se explica en la película siendo este uno de los defectos del guión, su nieto Olly evidentemente siente y demuestra un cariño grande por ella, ubicando al hijo de Maggie, el padre de Olly, como mediador. Por su parte sus amistades, “respetables” señoras de la misma edad que ella, refuerzan la presión social y la falsa moral de la sociedad conservadora.
Es interesante como la fotografía juega elegantemente con la composición dando importancia a las manos de Maggie, ya que son sus manos su principal herramienta de éxito. Así también se opta por no mostrarnos directamente el acto de la masturbación sino mas bien nos sugiere con el fuera de campo, los sonidos y la reacción de Maggie, lo que resulta mas efectivo desde el punto de vista dramático.
La puesta en escena es sobria, la dirección de arte aprovecha los paisajes fríos, viejos y ordenados de los barrios londinenses y crea un interesante contraste con el burdel, de predominante rojo y caos. Esto esta reforzado cuando Maggie, con su presencia maternal y tímido caminar, siempre bien cubierta, se contrapone a las chicas del burdel, bailando semidesnudas. Y la música minima, con un arpegiado de guitarra eléctrica, que describe la soledad y la experiencia de Maggie, que luego cambia por una música diegetica tumultuosa cuando entramos en el burdel, también refuerza esta diferencia.

Con un final esperanzador, aunque levemente abierto, la Profesión de Irina Palm es un relato bien llevado, ameno y visualmente interesante, a modo de tragicomedia y con algunos altibajos respecto al guión, pero que sale victorioso al proponer un tema polémico de manera sutil y sin caer en el melodrama o en lo grotesco.
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