El secreto de Campanella, los ojos de Darín.

By Sergio

Por lo general existen tendencias de definir a ciertos cineastas como “autores” y a otros como “artesanos”. Sin entrar tanto en el tema creo que, si bien existen esos extremos, también existe una buena combinación de esos dos tipos. Seria el caso del argentino Juan José Campanella, uno de los más importantes cineastas de la cinematografía argentina y con un ya importante espacio mundial gracias al éxito de crítica y público de  El secreto de sus ojos, nominada a los Oscars de mejor película extranjera. Lógicamente la trayectoria de Campanella es mucho más que eso ya que sus películas nunca pasaron desapercibidas desde el estreno de El mismo amor, la misma lluvia. Además Campanella tiene un amplio camino en televisión y dirigió varios capítulos de series como Ley y Orden y House MD por lo que ya esta insertado en la industria y lo mas admirable es que, aun así, se toma el tiempo para sus películas y no pierde su autenticidad como cineasta, aunque su factura sea de un cine bien comercial.

El hijo de la novia (2001)

Cita romántica infaltable, el Hijo de la novia es la marca de Campanella y donde de alguna manera establece que es lo que quiere contar con su cine. Si bien en cuestiones de forma se rinda al melodrama y a la formula Hollywoodiana, su dirección sencilla y un guión impecablemente escrito la convierten  en una gran película.

A la película le cuesta un poco arrancar. Conocemos a Rafael (Darin) como un personaje casi insoportable al principio, obsesionado con su restaurante (anteriormente de la familia) al que no le va bien y le ofertan la compra; y su vida privada echa un desastre (ex esposa e hija incluidas) hasta que conocemos a Nino, su padre (Héctor Alterio) un hombre fascinante que llega con la idea  de cumplir el sueño de su esposa Norma (Norma Alejandro) de casarse por iglesia. Norma tiene alzhéimer y se encuentra internada en un geriátrico. Esto de alguna manera cambiara a Rafael.

En el desarrollo van apareciendo personajes interesantes como el amigo de Rafael, interpretado por Eduardo Blanco, quien tiene claramente la función de generar los momentos cómicos y que al principio pareciera que esta insertado con ese único fin, pero llega a ser un elemento importante para retratar Rafael y para el desarrollo de la trama. Lo mismo sucede con la novia de Rafael, interpretada por Natalia Verbeke. Por suerte los personajes se vuelven más interesantes y complejos a medida que se desarrolla la historia.

Con lindos diálogos y situaciones emocionantes, el guión no solo habla del amor incondicional de Héctor hacia Norma, sino de la incapacidad de Rafael de amar y la necesidad de aferrase a la memoria. De alguna manera el restaurante representa el pasado de Rafael y a su madre y a este le cuesta abandonar la idea de mantenerlo, aunque tenga una propuesta de compra muy jugosa. Ricardo Darin esta impecable como un personaje que genera distancia de las demás personas como defensa y que busca la aprobación de su madre. La mirada de Darin cuenta mucho más que sus diálogos y eso Campanella aprovecha con sus primeros planos, como en la escena en la que éste observa a su madre alejándose en los pasillos del geriátrico. Lógicamente Alterio, Alejandro y Blanco también están impecables, pero lo mismo no se puede decir de Verbeke quien está irregular, pero porque el guión no se toma tiempo para ella.

Con planos de gran inventiva, como el de Rafael sentado de espaldas  a una vidriera de un rascacielos con un efecto que pareciera que se cae en un precipicio y emocionante en todo su metraje, El Hijo de la novia es cine para ver con los padres, las novias/os, los hijos/as o los amigos/as, el perro…etc., por su sencillez y ternura, que además aprovecha para hablar sobre la vejez y la vida. Toda una lección.

Luna de avellaneda (2004)

Con el plano inicial de Luna de Avellaneda, Campanella ya nos propone una metafora sobre lo que trata, una película de perdedores y frustraciones. Una obra emocionante como el Hijo de la Novia, repleta de momentos tan auténticos que nos resulta inevitable no vivir lo que los personajes viven, gracias a la sensibilidad de Campanella.

Luna de Avellaneda es un club de Barrio fundado en la década de los 40, y que se ha convertido en la vida de un grupo de socios y  de la comisión directiva, integrada por  Román Maldonado (Darin) y Amadeo Grimberg (Blanco), el dúo dinámico de Campanella. La rutina del club de barrio cambia cuando el municipio quiere vender el club para construir un casino en la zona. Mientras Román observa como su matrimonio va en decadencia.

Con la misma magia y sencillez, Campanella nos cuenta una historia parecida al Hijo de la novia, o rescata elementos para desarrollarlos más. Así, en vez del restaurante de la anterior película, al que había que dejar ir, tenemos en este caso al club. La gran diferencia esta en que Campanella no solo se centra en Román sino que da oportunidad a otros personajes interesantísimos como el Amadeo de Eduardo Blanco, que es casi un protagonista y cuya historia de alcoholismo e inseguridad, sumado al romance con una nueva profesora de danza del club, es sensiblemente desarrollada, aunque por momentos notemos que Campanella, rindiéndose nuevamente a la formula, la vuelva un poco predecible. También se da espacio a la ex mujer de Román, Graciela, interpretada de manera impecable por Mercedes Moran, aunque tenga poco tiempo en escena, el drama de Graciela nos llega bastante.

Obviamente la película es de Darin y es inevitable no sacarse el sobrero en la inesperada escena en la que este descubre algo y con mínimas expresiones notamos la decepción y sorpresa del personaje. Campanella nuevamente demuestra ser un gran director de actores, sacando buenas actuaciones a un elenco bastante homogéneo. Blanco está mas contenido que en su anterior actuación y le va mejor lo dramático que lo cómico, aunque por su misma presencia física el actor resulte simpático.

Con un final mas amargo que El Hijo de la novia y, por lo mismo, mas valiente a nivel narrativo. Luna de Avellaneda es a mi criterio la película mas lograda  de Campanella ya que además de proponer un relato intimista, también habla de una condición social y de un club de barrio y su importancia en la construcción de la identidad y la memoria, como espacio de interrelación humana sana y sincera. Un relato sencillo que ya es su marca registrada, pero complejo y grande por lo que cuenta.

El secreto de sus ojos (2009)

Esta vez Campanella cambia de registro y si bien el móvil o motiv sigue siendo la historia de amor, con el Secreto de sus ojos entramos en el campo detectivesco y de época.  La buena noticia es que le va bien al director argentino.

Existen hechos en el pasado que marcan a uno. Dependiendo del caso pueden ser hechos más o menos relevantes pero que jamás uno olvida, o a veces cree haber olvidado para solo darse cuenta muchos años después que le ha marcado para toda la vida.

Basada en la novela de Pablo Sacheri, El secreto de sus ojos cuenta la historia de Benjamin Esposito (Darín), secretario de un Juzgado de Instrucción de la Ciudad de Buenos Aires que está a punto de retirarse y decide escribir una novela basada en un caso que lo conmovió treinta años antes, del cual fue testigo y protagonista. Su obsesión con un brutal asesinato y violación ocurrido en 1974 lo lleva a revivir aquellos años de violencia, trayendo al presente los hechos y  una historia de amor con su compañera de trabajo (Soledad Villamil), a quien ha amado en silencio durante años y quien es, en parte, su motivación para escribir la novela, ya que ella ha sido también protagonista de los hechos.

De alguna manera la necesidad de guardar o registrar la memoria en El secreto de sus ojos, es como el caso del restaurante y la madre de Rafael en el Hijo de la novia y el Club luna de Avellaneda para los socios de éste  y la película gira en torno a sobrevivir o superar ese recuerdo, así como las anteriores obras de Campanella.

Esposito es afectado por el amor que el marido de la victima (un perturbador Pablo Rago) demuestra por ésta y por como este encara el crimen.  A manera de Flashback seguimos la investigación de Esposito, sus conflictos con su mejor amigo y compañero sumido en el alcoholismo, interpretado esta vez por Franccella, quien está irreconocible y excelente (reemplazando acertadamente a Blanco) y las trabas del mismo sistema que no funciona.

Rica en detalles, desde los mas sutiles juegos de miradas entre los personajes, hasta los mas obvios, como un juego con una puerta; la investigación está retratada de manera interesante por el guión y los ojos son el punto clave para la misma ya que a través de los mismos se tiene pistas sobre el posible asesino haciendo honor al titulo, aunque por momentos la trama se tire un poco por las coincidencias y esto tienda a lo inverosímil; ésta representa uno de los mejores elementos de la historia ya que los personajes la encaran con intensidad y Campanella domina el ritmo.

Si antes podíamos decir que Campanella proponía una puesta en escena sencilla, en este caso empieza a jugar con la estilización,  porque esta haciendo cine de género y este tiene sus exigencias narrativas; así,  se destaca un increíble plano secuencia que inicia desde un plano general sobre un estadio de futbol y entra entre el publico en el estadio siguiendo a los personajes hasta los pasillos del estadio en plena persecución y terminando en el medio de la cancha, sin cortes aparentes. También Campanella busca con sus encuadres y composición mantener una constante tensión entre los personajes, dejándolos siempre muy cercanos, casi solapados, en especial en los planos/contraplanos.

La caracterización  y el maquillaje de los personajes en sus respectivas edades, ya sean envejecidos o rejuvenecidos, es efectiva así como el diseño de producción y la ambientación de época que tira hacia lo monocromático, con colores pálidos pero que no dejan de ser cálidos en el caso de la oficina de Esposito.

Con un final impactante a nivel de historia pero narrado de manera torpe y con un lenguaje tendiendo a lo televisivo, apoyandose en flashbacks y repeticiones,  que llega  a molestar por salirse de la sobriedad propuesta en toda la película, El secreto de sus ojos es una muy buena película, aunque si tengo que elegir entre las tres revisadas no es lo mejor de Campanella y  me quedo con Luna de Avellaneda.

Una respuesta para “El secreto de Campanella, los ojos de Darín.”

  1. MrCristal Dice:

    Definitivamente le debo una mirada obligada a sus películas anteriores.. El Secreto de Sus Ojos es simplemente brillante..

    Más que anotado.. Yo sinceramente espero que siga haciendo cosas en Argentina, aunque lo más probable es que ni bien reciba alguna oferta grande en Yankilandia se va para allá..

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