Michael Mann es un director que me agrada bastaste, aunque debo reconocer que desde Heat y The Insider, fue decayendo con una buena y correcta Collateral, para llegar al desastre narrativo que fue Miami Vice. Decepcionado justamente con esta ultima, tenia muchas expectativas en Enemigos Públicos ya que además de ser de Mann, nos traía su primera incursión al cine de época (aunque El ultimo mohicano, podria entenderse como tal), con actores de la talla de Johnny Depp y Christian Bale, dos de los mejores de la nueva generación, proponiendo algo así como De Niro y Pacino en Heat, prometiendo un duelo no solo entre el héroe y el anti-héroe, sino de personajes . Nuevamente Mann decepciona. Aunque superior a Miami Vice, esta nueva obra del esteta visual y obsesivo director (ya saben porque vino a filmar a C.D.E., para solo 1 o 2 minutos de película) peca por desaprovechar una historia y personajes tan fascinantes y así también a un gran elenco. Antes de seguir debo pedir disculpas si me repito, pues resulta inevitable comparar esta película con Heat, ya que llega a ser casi una adaptación de época de su gran obra de 1995.
El cine de Michael Mann, en su mayoría, juega a las dos caras de la moneda. No en vano encontrábamos en películas como The Dark Knight, aunque no lo crean, fuertes referencias al cine de Mann, ya que el embate de fuerzas se hace equilibradamente. Mann nos presenta tanto a los “buenos” como a los “malos” como protagonistas de la historia. Por supuesto que eso es interesante y permite hablar de la escala de grises entre el bien y el mal, algo que se acerca mas a nuestra realidad psicológica que a los estereotipos de héroe bueno y villano malo.
Ahora bien el Hollywood, desde los años 30, fue opta por la imagen del “Gangster bueno”, ya que justamente figuras celebres como John Dillinger se presentaban como una especie de Robin Hood moderno, asaltando bancos, estos culpables de la crisis, pero no robando así a los clientes que se encontraban en el banco, con un gesto contradictorio, evidentemente mediático y popular. Aunque, por supuesto que a diferencia de Robin Hood, Dillinger no repartía el dinero a los pobres.
Enemigos Públicos nos presenta a un John Dillinger que en realidad no es Dillinger, sino Johnny Depp, algo que más bien ayuda a la película ya que la composición del personaje cae notablemente sobre el actor. Es como que Mann lo escribió exclusivamente para Depp y luego solo se dedicase a hacer fotografía, más que dedicarse a la dirección. Así, lo interesante es ver como Depp se divierte con el personaje, proponiendo un Dillinger simpático, tenaz, vanidoso, inestable pero poco emocional y metódico (fijense como desarma, limpia y controla las armas entes de un atraco), bastante diferente a las anteriores “versiones” cinematográficas. El guion lo ayuda con algunos dialogos que hablan de su pasado de manera breve pero critic como en un momento el personaje comenta: Hace 10 ños, era un niño tonto, entre a una tienda, cosa que nod ebi hacer, fui condenado a 10 años de prision por robar 50 dolares,ahi conoci algunos compañeros… indicando como éste es el producto del mismo sistema. Por otro lado Mann no duda en insertarlo en las mismas situaciones que Neil McCauley (Robert De Niro) en Heat, usando como vulnerabilidad del personaje la relación amorosa con Billie Frechete (una bella y correcta Marion Cotillard), como reciclando ideas de sus anteriores películas (existen momentos prácticamente auto plagiados)
Como recreación histórica de lo que seria el momento que impulso la creación del FBI de la mano del inescrupuloso E.Hoover (Billy Crudup) justamente gracias a la escalada de Dillinger acompañado por otros famosos criminales como Baby Face Nelson o Pretty Boy Floyd, Enemigos Públicos oscila entre al drama policial de época y el cine de acción de manera acertada, aunque en este ultimo aspecto funcione mejor. Y si bien podemos afirmar que en esta encontramos buenas secuencias de tiroteo y en gran cantidad, tampoco Mann logra una secuencia que supere sus anteriores obras.
Así como Eliot Ness y su guerra contra Capone, el Teniente Melvin Purvis, interpretado por Bale, tiene la misión de atrapar a Dillinger usando el servicio de “inteligencia” o investigación científica, pero sin escatimar en el proceso el uso de fuerza bruta, violencia o invasión de privacidad. Evidentemente Dillinger nos cae mejor que Melvin, ya que a este ultimo el guión no le deja tanto espacio y no lo desarrolla. Melvin es salvado por Bale que logra dar dignidad al personaje impidiendo convertirse en un monstruo, dotándole de cierto realismo con detalles, por ejemplo, demostrando nerviosismo, con una respiración agitada, cuando esta a punto de iniciar un enfrentamiento.
Pero si Heat invertía en los demás personajes de la banda de De Niro, en esta apenas reconocemos a los demás del grupo. No los identificamos. Escuchamos nombres pero no ubicamos sus rostros ni personalidades. Por decir que Stephen Dorff es mas bien un extra de lujo que otra cosa. En plena balacera no sabemos quienes mueren o viven, y la verdad es que lastimosamente nos da igual.
No que el guión sea un total desastre ya que Mann tiene momentos inspirados, como cuando Dillinger decide visitar la estación de policía, pasando por los pasillos como un fantasma, burlándose. O la mágica (y verídica) escena final en la cual Dillinger ve como Clark Gable prácticamente lo interpreta en la película Manhattan Melodrama de 1934 (Traducida como Enemigo Publico Numero uno y de la que hablamos anteriormente), prácticamente satisfecho y dispuesto de esa manera a morir, ya que se ve inmortalizado, un bello comentario sobre lo cinematográfico, ya que también hace referencia a la misma película que estamos viendo. Aunque la pelicula tendría que haber terminado ahí mismo, dentro del cine.
El cineasta opta por una estética de cámara en mano y el ya habitual digital, logrando un aspecto realista, como si estuviéramos con una cámara de video en los años 30, algo que resulta interesante y potencia las secuencias de acción, aunque por otro lado al tratarse de una película de “época”, y teniendo en cuenta la puesta en escena clásica en películas de ese estilo, llega a desconcertar o incluso a crear distancia con el espectador. Como era de esperarse, se destaca la dirección de arte: los grandes espacios de los bancos, los calidos burdeles y restaurantes, el frío e iluminado cuartel de policía, se presentan impecables así como los vestuarios. La ciudad cobra un papel importante en las películas de Mann, como escenario y personaje de la historia, algo que siempre contribuye y podemos afirmar que actualmente pocos la filman como Mann.
Beneficiado por la banda sonora de Elliot Goldenthal que adquire interesantes tonos de country, Enemigos Publicos, claramente se beneficia por elementos que tienen mas que ver con lo “meta cinematográfico” ya que en realidad la película se apoya en las referencias a películas anteriores de Dillinger, el mismo cine Michael Mann y su buena manera de filmar la acción y el fetiche de querer ver la gran escena “duelo de personajes” al estilo Heat, que en esta se da pero a un nivel muy inferior, pero por culpa de Mann, no de los actores y, por supuesto, el carisma de de Johnny Depp, quien sumado a los elementos anteriormente mencionados, evita que la película fracase. En conclusión , es un buen film de gangsters en donde podemos encontrar buenas secuencias de acción y una bella fotografía, pero que facilmente el espectador olvidara una vez abandonado la sala.
A continuación algunos fotogramas comparados…Mann evidentemente toma elementos de Manhattan Melodrama, y este a la vez de la realidad…
Referencias de Mann a Manhattan Melodrama
Fotograma de Manhattan Melodrama
Fotograma de Enemigos Públicos, recreación de un hecho real.
Fotograma de Manhattan Melodrama, referencias a Dillinger.
Imagen con el verdadero Dillinger
Un video con imagenes de archivo de Dillinger:






















La atmosfera que se respira esta vez es mas oscura, prácticamente sustrayendo cualquier tipo de color que pueda dar un poco de calidez y alegría a Hogwarts y esto es mas acentuado por la presencia de Dolores Umbridge y su sonrisita siempre hipócrita, bien interpretada por Imelda Staumton, quien toma la escuela como una tirana en representación del Ministerio, eliminando todo vestigio de alegría que podría existir en los pabellones. Este personaje es uno de los aciertos de Yates, ya que realmente logra que la odiemos y celebremos el momento en que los hermanos Wesley se revelan en su contra. También se pone interesante el desarrollo de la relación de Harry con Cho Chang y la importancia de la amistad entre Harry, Ron y Hermione, aunque por momentos haya una inexplicable tensión entre ellos.
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