Probablemente esta será la película de Harry Potter que más dividirá a la critica, al publico lector y no lector y es muy difícil hablar de ella.

Si buscara un grafico que represente esta película seria el de un puente, pero seria un puente con algunos accidentes bien elevados por el camino pero que vuelven a su forma recta enseguida, no de manera gradual sino brusca. Esa es la estructura de esta nueva película que poco es lo que realmente avanza en tanto tiempo ya que la historia parece no moverse con el fin único de servir como enlace entre la película anterior y la siguiente preparándonos para el gran final. Y es que además Yates, así como la anterior, no logra emocionar en la mayor parte del metraje, poco logra mantener el interés en la historia y llevar la narración con unidad y ritmo cayendo en una pesada monotonía de mas de 2 horas. Lo único que mantiene al espectador viendo la película es el cariño que ha sembrado ese mundo y sus personajes y las expectativas de saber que pasará con ellos. Poco se sabe sobre el supuesto enigma del príncipe y tan poca relevancia tiene que no nos sorprendemos cuando el supuesto enigma es revelado, y no porque no sea importante sino que cuando llega el momento porque ya pasó a un tema secundario.
Pero no todo está mal en esta película que se equilibra con momentos muy logrados y genialidades dignas de un excelente cineasta, como el tenso ataque a la madriguera, las escenas con Harry y Dumblendore y los momentos protagonizados por Ron. Claro que esto también se debe al elenco. Rupert Grint se destaca como un simpatico Ron así como Michael Gambon como un tragico Dumblendore, ofreciendo excelentes actuaciones. Danniel Radclife esta vez compone un Harry mas determinado, mas confiado y reactivo y al fin se muestra maduro aunque su sed de venganza por momentos lo ciegue. Tom Felton resalta mas esta vez como Draco Malfoy y se vuelve en un personaje trágico y maldito con la gran carga de cumplir con la misión que el señor oscuro le encomendó. Por su parte Alan Rickman sigue fascinando como Snape.y su ambiguedad y su manera de hablar tan pensada. Uno de los puntos flojos en cuanto a actuación cae en Bonnie Wright como Ginny, quien también tiene mas espacio en la película pero se muestra apática e inexpresiva aunque como detalle interesante se pueda notar que cada vez se parece mas a la madre de Harry.
La fotografía del francés Bruno Desbonnel también es el punto fuerte, con planos logrados y una variación de paletas de colores en los que usa tonos fríos y casi sin saturación para los momentos mas oscuros y colores mas calidos, aunque tendiendo a lo monocromático, para momentos mas leves y alegres.

Este Harry Potter es una sucesión de interrogantes y si no viste la película no leas lo siguiente. ¿Cómo los mortifagos pueden entrar a Hogwarts, asesinar a uno de los profesores y salen tranquilos sin que nadie haga nada para defenderse o para detenerlos, todo sucede tan rapido? ¿Qué pasó con la orden del fénix que se hace tan ausente? ¿Qué pasa al final con la relación entre Harry y Ginny, Ron y Hermione? ¿Será posible que el director cierre estas relaciones con un ridículo dialogo al final de la película? Además no hay indicios en la anterior película de que Harry este enamorado de Ginny y esta al principio ya nos presenta como si lo estuviese. ¿Y porque Dumblendore está tan débil y cansado en esta? Alguna explicación hay por ahí, pero poco convincente. Ya sé que seguramente todo esto tiene una explicación en los libros o en la próxima película, pero sigo insistiendo que pretender eso es algo fallido, la película es la película.
Los arcos dramáticos de los personajes no cumplen su ciclo, nada cierra, y eso molesta mucho ya que pareciera que se quiere dilatar algo para llegar a las dos ultimas películas con un torbellino de sorpresas, lo que me hace recordar a dos películas destinadas a servir de enganche a otra como Los piratas del Caribe 2 y La guerra de los clones, cuya narrativa se circunscribía en la existencia del próximo capitulo, dejando de funcionar solas como un todo. Y si algo valoraba en la serie de Harry Potter era que, a pesar de ser continuaciones, cada capitulo tenia una premisa y seguía funcionando sin que el “anclarse” con la siguiente o la anterior sea determinante para su trama.
Por lo menos el director, de alguna manera, muestra una evolución, aunque lenta. Solo resta esperar a ver como nos trae Yates las siguientes y aporta todo su talento, que sabemos que los tiene, para mejorar.

La atmosfera que se respira esta vez es mas oscura, prácticamente sustrayendo cualquier tipo de color que pueda dar un poco de calidez y alegría a Hogwarts y esto es mas acentuado por la presencia de Dolores Umbridge y su sonrisita siempre hipócrita, bien interpretada por Imelda Staumton, quien toma la escuela como una tirana en representación del Ministerio, eliminando todo vestigio de alegría que podría existir en los pabellones. Este personaje es uno de los aciertos de Yates, ya que realmente logra que la odiemos y celebremos el momento en que los hermanos Wesley se revelan en su contra. También se pone interesante el desarrollo de la relación de Harry con Cho Chang y la importancia de la amistad entre Harry, Ron y Hermione, aunque por momentos haya una inexplicable tensión entre ellos.







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