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Uno de los estrenos mas importantes del 18º festival de cine de Asunción es la obra de la ya afamada directora y también escritora Lucia Puenzo, quien en su anterior película XXY demostraba estar bien capacitada en ambas facetas, logrando congeniarlas con una interesante propuesta visual y sutil. Puenzo nos trae el Niño pez, una película no tan lograda como la anterior. En esta, Puenzo abandona todo tipo de sutilezas, y la sofisticación de XXY solo se nota en su propuesta visual. Es en el guión donde nos encontramos con un producto lleno de artificios.

La historia se parece a una fantasía de una adolescente que vio muchas telenovelas mexicanas o argentinas, en la que la empleada domestica termina involucrándose con el hijo del patrón y sueñan con escaparse de la gran ciudad, solo que en este caso es la hija. Esta termina conociendo el mundo de esta empleada domestica “Guayi”, que además es paraguaya y habla guarani (el fetiche de la película), evidentemente tratando de comprender y de martillar las diferencias sociales con clichés. Esta relación puede terminar en tragedia o en una aventura policial en donde de repente aparecen los típicos malos bien malos y el acto heroico en busca de redención. Entre eso esta el mito de un tal Niño Pez que nada en el lago Ypoa (¿será así?) en Paraguay, que realmente queda en lo anecdótico.
A veces el querer abandonar los estereotipos hace que uno inconcientemente caiga nuevamente en ellos, así, el principal problema de El niño pez esta en que quiere ser un conglomerado de romance, drama, policial, con algo de poética mitológica fronteriza, y no se define a donde quiere llegar. La relación entre Lala y la Guayi es el eje de la narrativa, esta relación esta bien tratada y es creíble, pero el guión busca la necesidad de complicarla de manera artificial, creando conflictos obvios por celos y un asesinato de por medio que no aporta nada a la historia, a no ser dar pie a poner a prueba este amor entre ellas, algo innecesario, ya que desde un principio tenemos claro el amor que Lala, siente por la Guayi. Por lo tanto, casi todo el segundo acto del Niño pez podría haberse descartado, teniendo como centro de interés el viaje de Lala a Paraguay (No se donde filmaron eso) en donde nos encontramos con el personaje de Arnaldo Andre, que es interesante por su decadencia y vejez e interpretarse casi a si mismo, pero que gracias a los diálogos nuevamente artificiales y extremadamente explicativos, no logra llegarnos. La película esta bien planteada en su narrativa, fragmentada por flashbacks, que ayuda a mantener interés por los hechos. Pero es en el tercer acto en el cual la directora tira para cualquier lado y termina por desorientarnos, y no intencionalmente.
Nuevamente, Puenzo logra un interesante trabajo visual, en especial en las escenas en el lago donde juega con el realismo y la fantasía, en esto ultimo el Niño Pez acierta ya que es interesante el retrato de la inventada mitología de Mitai Pira, el niño del lado Ipoa, aunque al final la idea sea desperdiciada y usada para agregar otro elemento, predecible pero interesante, a la trama. Hay que decir que encontramos buenos y verosímiles momentos, como la escena del show de cumbia en la discoteca, que por mas breve, es el único momento en que se cree el mundo de los personajes por lo bien retratado que esta.
Las actuaciones se destacan, como siempre Inés Efrón, así como en XXY se entrega al papel de Lala, aunque nuevamente sus diálogos muy obvios la quiten cierta verosimilitud, por su parte la actriz Mariela Vitale convence como la Guayi aunque no le creamos el guarani. Esta, además, protagoniza una de las escenas mas extrañas de la película en la cual el padre de Lala, el Juez, la pide que cante en guarani, y mientras ésta lo hace, si bien es cierto que canta bien, no pasa por un fetiche, o sea, así como está tratada la escena (y el guarani en toda la película) daba lo mismo que la Guayi se suba sobre la mesa a bailar de gatubela o con cueros ajustados, con un látigo. Talvez la Guayi quiere representar a la mujer abusada y utilizada por los hombres y la sociedad, pero eso se pierde en el momento que ella parece ser el objeto sexual de casi todos los personajes de la película, y de la historia misma.

Con todos sus problemas El niño pez es una película interesante, talvez pretenciosa al querer insertar temas como la trata de blancas, asesinatos y fantasía (realismo mágico me dijo alguien…) dentro de una historia que realmente creo que no lo pedía, dejando asi d e desarrollar bien a sus personajes, algo en lo que era el punto fuerte de su anterior película.
Por Sergio Colman Meixner







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